![]() Artemio Milla Socio-Director Altair Consultores This e-mail address is being protected from spam bots, you need JavaScript enabled to view it Decálogo del éxito empresarial (IX)Vigile las finanzasEn el macronivel de gestión de una compañía, creo que pocas dudas existen acerca de que los indicadores financieros son los indicadores de mayor importancia. De hecho, la preocupación máxima de los propietarios de una empresa es dar una adecuada cobertura a sus exigencias en términos de creación de valor, flujos de caja, beneficio empresarial, etc.; indicadores todos ellos de naturaleza financiera. En resumen, podríamos decir que poco importa lo que hayamos hecho durante el período de observación de los indicadores (un año o varios ejercicios, pues la elección ha de ser adecuada) en términos de estrategia y táctica operativa (marketing, producción, logística, etc.) si, finalmente, no logramos éxito en la consecución de los indicadores financieros deseados. De ahí que, al final, debamos ser capaces de cuantificar todas las acciones empresariales de índole estratégica y operativa en indicadores financieros adecuados que permitan concluir acerca del éxito empresarial. Por ello, vigilar las finanzas de la empresa es esencial, aunque la mayoría de los indicadores financieros sean indicadores atrasados que reflejan lo realizado en términos estratégicos y operativos; pero informan del éxito de lo realizado. Sin embargo, en la mayoría de las pequeñas y medianas empresas (y en algunas grandes también), la vigilancia sobre los indicadores financieros y, por extensión, la vigilancia de la situación económica y financiera es escasa. Las compañías deberían conocer si tienen o no problemas de planteamiento (inadecuada estructura económico-financiera de carácter permanente, lo que suele generar problemas de rentabilidad y/o liquidez) o tienen problemas de funcionamiento (exceso de demanda de recursos financieros para financiar el crecimiento de la cifra de negocio o, lo que es lo mismo, inadecuadas necesidades operativas de fondos, lo que generalmente suele ocasionar tensiones de liquidez). Además, las empresas deberían saber si sus problemas son de naturaleza económica o financiera. Una empresa tendrá problemas de naturaleza económica cuando la dimensión, temporalidad y riesgo de sus flujos de caja libre (o el Ebitda, si deseamos ser menos exigentes) no es el adecuado para el tipo de negocio que desarrolla, de tal suerte que tendrá problemas de rentabilidad y de liquidez ante, incluso, volúmenes escasos y de bajo coste de deuda externa, y tendrá problemas de naturaleza financiera cuando, a pesar de lograr lo anterior de forma satisfactoria, tiene problemas de liquidez porque, o bien el peso de la carga financiera de la deuda es muy elevado, o bien la estructura de la devolución de la deuda es inadecuada; o ambas cosas a la vez. Determinar el origen de los problemasConocer en qué cuadrante se encuentra una compañía es esencial para una adecuada toma de decisiones y ello porque:
Pero ¿cuál es el marco de control de la situación económica y financiera global en la empresa?, ¿de qué herramientas dispone el empresario para lograr una vigilancia plena y efectiva? Sinceramente, y en mi opinión, en la mayoría de los casos, el marco no es adecuado y las herramientas de control tampoco. Proyecciones económicas a medio plazoPor ejemplo, una buena parte de las empresas de tamaño pequeño y medio (también las grandes, no nos olvidemos de ellas que en todas partes cuecen habas) no realiza proyecciones financieras completas (balance de situación, cuenta de resultados y estado de tesorería) con un horizonte de 3-4 años para conocer su posición económica y financiera en un horizonte mayor al que, habitualmente, se maneja en el día a día (1 año) y/o para conocer la existencia de posibles problemas de planteamiento o de funcionamiento. Por tanto, no son capaces de conocer si a medio o largo plazo van a tener problemas. Otra buena parte de las empresas no elabora el presupuesto económico anual de forma completa (balance de situación, cuenta de resultados y estado de tesorería) y, por supuesto, no lo controla. Por lo tanto, no son capaces de conocer la existencia de los problemas anteriores en un corto espacio de tiempo (1 año y menos). Esto es más grave porque cuando se detecta un problema, en ocasiones, la situación puede llegar a ser irreversible, sencillamente porque no disponemos de capacidad de maniobra suficiente. En muchas de estas empresas, se controla la situación de la cuenta de resultados (para ser más exactos, se mira si al final mes a mes se da beneficio, como si ello significara algo) y, así, se tiene una falsa apariencia de que las cosas van bien o van mal, pensando que si las ventas crecen y hay beneficios, es que estamos teniendo éxito (algo que es rotundamente falso, por cierto) En fin, que si no conocemos la tipología de problemas que una empresa puede tener y tampoco utilizamos herramientas adecuadas para su evaluación, control, seguimiento y toma de decisiones, sencillamente estamos gestionando una compañía “a lo que salga” o la estamos gestionando de forma absolutamente ineficiente e ineficaz, sin detenernos a pensar cuáles serían los indicadores financieros adecuados si hiciéramos esto o lo otro. Y ello sin hablar del efecto del entorno sobre todo lo anterior; pero esto es otra historia. De momento, bien haríamos en dotarnos de tranquilidad de vigilancia financiera porque, y lo saben muchas empresas, cuando el río suena, agua lleva. Artemio Milla
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